Entrenar el cuerpo puede ser exigente, pero también placentero. En el entorno sereno del Sheraton La Caleta Resort & Spa Adeje, el ejercicio adopta una dimensión distinta: más consciente, más amable y profundamente efectiva. Allí, una sesión de Pilates abdominal en el agua demuestra que fortalecer el core no tiene por qué estar reñido con el disfrute.
Guiados por la experiencia de María José Mederos, de SpaWellPlus, la clase propone una forma diferente de trabajar los abdominales. En lugar del suelo firme, el cuerpo se mueve dentro del agua; en lugar de impacto, resistencia natural; y en lugar de tensión, control y fluidez. El resultado es un entrenamiento que activa profundamente la musculatura sin castigar las articulaciones.
La sesión se desarrolla con una pelota diseñada específicamente para su uso acuático. Este elemento añade un punto de inestabilidad que obliga al abdomen a trabajar de manera constante, mejorando la fuerza, la coordinación y la postura. Cada movimiento se ejecuta de forma lenta y precisa, siguiendo los principios clásicos del Pilates, pero adaptados al medio acuático.
El agua aporta un doble beneficio. Por un lado, incrementa la resistencia, haciendo que los músculos trabajen de forma más eficiente. Por otro, envuelve el cuerpo en una sensación de ligereza que reduce la carga y favorece la concentración. El entrenamiento se vuelve más consciente, más conectado con la respiración y el equilibrio.
Más allá del trabajo físico, la experiencia tiene un componente emocional claro. La piscina, rodeada de luz natural y calma, transforma la sesión en un momento de desconexión. El cuerpo se activa mientras la mente se relaja, creando un equilibrio difícil de encontrar en entrenamientos convencionales.
Este tipo de Pilates acuático es especialmente adecuado para quienes buscan tonificar el abdomen sin someterse a rutinas agresivas, para personas que desean mejorar su estabilidad o simplemente para quienes entienden el ejercicio como una forma de cuidado integral.
Lejos de la idea de esfuerzo extremo, esta clase demuestra que el movimiento puede ser elegante, eficaz y placentero. Un recordatorio de que el bienestar no se mide solo en resultados visibles, sino en cómo nos sentimos durante el proceso.
Entrenar en el agua, en un entorno privilegiado, convierte el ejercicio en una experiencia sensorial completa. Y cuando el cuerpo y la mente trabajan en armonía, los beneficios van mucho más allá del abdomen.




